viernes, 19 de mayo de 2017



I.TEXTO: Marcos 8:22

II.INTRODUCCION:

El toque del Maestro:  En una ciudad americana, se estaba realizando una pequeña subasta popular en la que figuraban una gran cantidad de objetos. Entre ellos se encontraba un viejo violín, que el que presidía la subasta, apenas pensaba que valiese la pena ofrecer, de tan deteriorado como estaba. Pero, de todos modos, lo levantó, y sacudiendo el polvo que tenía encima, anunció con una sonrisa:
"Aquí tienen, señores su oportunidad. ¿Quién comienza la puja?
¿Cuánto me ofrecen por el violín?".
     Una voz respondió:
 "Un dólar". 
  "¿Solamente un dólar?"¿Nadie ofrece más?". ¿Quién me ofrece dos?"
    Fue tras una pausa que alguien ofreció dos dólares; y finalmente un tercero ofreció tres, pero era evidente que no había más interés. 
     Estaba a punto de finalizarse la subasta del viejo violín, el martillo estaba a punto de dar un golpe sentenciando su venta por tres dólares, cuando de repente, un anciano, pidió permiso para tocar el instrumento; evidentemente, el permiso le fue concedido, ante las risas de algunos, sorprendidos de que alguien pudiera pretender tocar alguna melodía con semejante chatarra... 
     Fue entonces que toda la concurrencia la observaba, mientras ajustó las cuerdas y colocaba el violín en la posición correcta para tocarlo. Después, tomando el arco, el viejo violinista comenzó a tocar la más maravillosa melodía que jamás oídos humanos hubieran escuchado. Con singular maestría continuó tocando mientras su audiencia contenía el aliento, fascinada y extasiada. Les parecía estar escuchando un coro celestial; y algunos, conmovidos, lloraban... 
     El viejo violinista finalizó su extraordinaria interpretación. Entonces, en medio del silencio y expectación de todos, el presidente de la subasta, con voz suave, y casi reverente, volvió a hablar:
        "Señores, ¿Qué me dicen AHORA? 
        ¿Qué me ofrecen AHORA por el viejo violín?"
    Para espanto de unos y admiración de otros, resonó una voz que dijo: 
        "¡Mil dólares!" 
    Otro postor ofreció dos mil; un tercero tres mil; y en ese precio fue finalmente subastado... 
     Entre muchas voces, una preguntaba impresionada por lo que acababa de suceder: 
        "¿Cómo es posible que el violín cambiara de valor tan extraordinariamente en tan Alguien que se encontraba a su lado le respondió muy acertadamente: 
 "FUE EL TOQUE DE LA MANO DEL MAESTRO..." 
Amado lector, ¿No crees que muchas vidas humanas se ven reflejadas en esta singular historia? ¡Cuántas vidas han sido arruinadas por el pecado, y se parecen a aquel viejo violín! No producen ninguna música agradable ni para los oídos de Dios ni a los de los hombres... Sus almas esclavizadas por el pecado, no vibran con notas de gratitud y alabanza al Creador. Pero tales almas pueden experimentar el milagro que resulta del "Toque del Maestro". Ese Maestro es Jesucristo, el Salvador y Señor que vino al mundo, precisamente para salvar a los pecadores. La Biblia nos enseña que somos pecadores, y todos necesitamos de la salvación que sólo Cristo puede proporcionarnos. Mediante el mensaje divino del evangelio, Él toca nuestros corazones y nuestras vidas, y todo lo transforma. Dice la Biblia: "Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas". 2Cor 5:17 
     Tal vez, tú también necesites que Cristo te de vida nueva, y ponga un nuevo cántico en tu boca Sal 40:1-3. Millones de personas pueden testificar que mediante el milagro de la conversión han experimentado la maravillosa transformación que Cristo asegura a todos aquellos que creen en Él. El Toque del Maestro también puede cambiarte a ti. ¿Quieres ponerte en sus manos? Hoy quiero hablar de un toque que es muy superior a cualquier contacto humano.
Quiero hablar sobre el toque de Cristo, y le recordamos que su tacto es el toque de Dios! Cuando Él extiende su mano en tu vida y te toca a propósito, él produce cambios.


III.DESARROLLO:
1.      El toque que transforma:
Marcos 8:22-26 “Vino luego a Betsaida; y le trajeron un ciego, y le rogaron que le tocase. Entonces, tomando la mano del ciego, le sacó fuera de la aldea; y escupiendo en sus ojos, le puso las manos encima, y le preguntó si veía algo. El mirando, dijo: veo los hombres como árboles, pero los veo que andan. Luego le puso otra vez las manos sobre los ojos y le hizo que mirase; y fue restablecido, y vio de lejos y claramente a todos…”
Encontramos aquí una circunstancia especial de un ciego que traen ante Jesús para que fuese sanado.  Era un hombre común y corriente del cual no se sabe su nombre, ni reputación social. Lo único que se sabía de él era que estaba en gran necesidad. Su problema no era algo sencillo sino muy complicado, sin salida natural.
Si bien es terrible padecer de la vista, existe algo mucho peor que no tener visión natural. No tener la visión espiritual para poder conocer y comprender el plan bendecido que Dios tiene para nuestras vidas. En 2 Cor. 4:4 encontramos que allí dice que el diablo ha cegado el entendimiento de la gente para que no conozcan ni descubran el Evangelio poderoso de Jesucristo; en 1 Jn. 2:11 leemos que el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos. Podemos tener una excelente vista natural pero aun así ser ciegos e incapacitados de poder ver el glorioso plan que Dios ha trazado para todo aquel que en él cree (Jn. 3:16)
Sigue diciendo el versículo que “le rogaron que le tocase”. Un toque del Señor significa experimentar personalmente el impacto del poder de Dios para sacarnos de una condición no deseada y llevarnos a un lugar mejor.
Le rogaron, debe haber un deseo, una súplica, un hambre y sed de El incontrolable, ansias de su toque, no pasividad, no religiosidad, debemos ansiar su toque…
Cuando vinimos a los pies de Cristo, estábamos como este ciego, no conocíamos el toque de la Salvación de Dios, hasta que nos arrepentimos y nacimos de nuevo espiritualmente. Este fue el toque inicial de Dios sobre nuestras vidas, pero no el último. Un toque de Dios puede cambiar nuestra situación, un toque de Dios puede hacer lo que ningún otro puede hacer. Eso lo sabía muy bien el ciego, por eso buscaba a Jesús.
La mano de Dios:
En el v. 23 dice “entonces tocando la mano del ciego”. La mano de Jesús es diferente a cualquier “mano” que otros nos quieran dar. Mucha gente pretende ayudarnos y pueden hacerlo hasta un límite, pero solo Dios tiene todo poder para darnos la mano que realmente necesitamos. Amén!  Ej. Pedro se hundía pero Jesús extendió su mano de auxilio y le salvó.
ü  La mano de Dios es creativa y
ü   transformadora de circunstancias y situaciones.
ü  1 Cron. 29:12 dice “en tu mano está la fuerza y el poder…”;
ü  en Esdras 8:22 leemos que “la mano de nuestro Dios es para bien sobre todos los que le buscan…”
ü  La mano de Dios se extiende no sólo para sanarnos, sino para llevarnos, guiarnos a una nueva manera de vivir, diferente a todo lo que hemos vivido hasta la fecha.
Sigue diciendo el versículo “Jesús le sacó fuera (al ciego) de la aldea”. ¿por qué hizo Jesús esto?  Jesús lo saco del medio ambiente que lo rodeaba negativo, imposibilitado, acostumbrado al fracaso y la derrota donde el ciego vivió toda su vida…pidiendo limosna, viviendo fracasado, lo llevo del lado del toque bendecido de Dios. Aleluya!
H/Muchos cristianos todavía viven en la “aldea” de la derrota, fracaso, imposibilidad y carecen de la vista espiritual suficiente para ver que hay un mundo mejor con Cristo y una tierra llena de bendiciones para poseer por la fe. Se necesita un verdadero toque del Señor para dejar de vivir en la aldea espiritual y comenzar a ver el mundo lleno de posibilidades que tenemos en Dios. Dios no nos deja en el mismo lugar que nos encontró, Él nos lleva a pastos verdes, a aguas cristalinas…

Luego Jesús hizo algo extraño, escupe en los ojos del ciego y le pone sus manos encima. Jesús lleva al ciego de lo acostumbrado hacia algo nuevo, que no se podía entender. El método de Jesús vario de lo usual. Qué pensaría la gente que estaba allí? Pero Dios obra de maneras inexplicables para el pensamiento humano.

Cuando venimos a buscar al Señor para recibir un toque, es muy probable que no entendamos nada de lo que está sucediendo pero requerimos de fe para poder recibirlas. El hombre natural no …  “pero sin fe es imposible agradar a Dios.”

Sin embargo, como que la sanidad de aquel ciego no es completa, quedó viendo mal todavía…veo a los hombres como árboles…” El ciego ya había recibido un toque del Señor, pero todavía era insuficiente. Era un toque parcial, no total. Cuando venimos al Señor, al principio no solo no entendemos mucho de lo sucedido sino que tampoco vemos todo el panorama despejado.

H/Lo que sucede es que Dios todavía no ha terminado con nosotros, aún faltan muchos toques más por recibir del Señor. Esto explica porque cuando empezamos nuestro caminar en el Señor no vemos cambios inmediatos o instantáneos. Vemos nuestra situación como árboles, es decir, nos preguntamos ¿por qué si recibí a Cristo, todavía no veo un cambio total en mi situación? O por qué a pesar de haberme consagrado y recibir un toque de Dios, todavía no veo mis problema solucionados? Necesitamos saber que el cambio que Dios ha comenzado a realizar en nuestras vidas será paso a paso y progresivo, no inmediato y total.

2.      Su toque es un toque de gran alcance – El llega donde el rico o pobre, donde el ejecutivo o simple obrero, donde el blanco o negro, al problema más simple o difícil..su toque no tiene límites alcanza a todo aquel que se rinda.
a.      Toca un Simón y se convierte en Pedro.
b.      Él toca un Jacob y el embustero se convierte en Israel, el Príncipe de Dios.…… tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba…… No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel…..(Gen 32)
c.       Su toque transforma Abram en Abraham.
d.      Su toque cambiado Moisés el asesino en Moisés el líder del pueblo de Dios.
e.      Su toque transformado un simple joven llamado Jeremías en el Profeta de Dios.
f.        Su toque cambiado Santiago y Juan, los Hijos del Trueno, en el primer mártir y el apóstol del amor, respectivamente.
g.        Su toque es un toque de gran alcance. Su toque es un toque Transformación - La humanidad es mera arcilla, esperando su tiempo entre el nacimiento y la tumba sin esperanza y el propósito, hasta que nos toca vienen los cambios.

3.      Un toque de Jesús nos sana:  la mujer de flujo de sangre tenía la certeza, la convicción que con solo un toque de Jesús ella sanaría. No importaba el tiempo que había transcurrido de su enfermedad, él la sanaría y así fue.

4.      Un toque de Jesús nos levanta de la depresión, de la derrota, del temor, nos fortalece. Elias 1 Reyes 19:5; Daniel, Daniel 8:18; 10:18
·       Nos levanta de la depresión, nos levanta del ataque del enemigo: Elias
“Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres.
Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido; y he aquí luego un ángel le tocó, y le dijo: Levántate, come.” 1 Reyes 19:5
·       Nos levanta de adormecimiento y sueño espiritual, su toque nos muestra y nos revela nuestro futuro. Ya no más daremos palo de ciegos: Daniel
“Mientras él hablaba conmigo, caí dormido en tierra sobre mi rostro; y él me tocó, y me hizo estar en pie.
19 Y dijo: He aquí yo te enseñaré lo que ha de venir al fin de la ira; porque eso es para el tiempo del fin.”
·       Su toque nos fortalece, nos da paz, consuelo, nos exhorta a ser valientes. Daniel:
Y aquel que tenía semejanza de hombre me tocó otra vez, y me fortaleció,19 y me dijo: Muy amado, no temas; la paz sea contigo; esfuérzate y aliéntate. Y mientras él me hablaba, recobré las fuerzas, y dije: Hable mi señor, porque me has fortalecido.”

5.      Un toque de Jesús nos prepara para dar su palabra y nos señala cuál debe de ser nuestra posición. Jeremías 1:9
Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca.
10 Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar.

6.      Un toque de Jesús hace que le busquemos, que tengamos hambre y sed de El. Daniel 10:10
10 Y he aquí una mano me tocó, e hizo que me pusiese sobre mis rodillas y sobre las palmas de mis manos.

7.      Un toque de su gloria que cambia.
Tengo una gran pasión en mi vida: Seguir conociendo más y mejor al Espíritu Santo como persona. Yo no busco sólo su unción, sino su gloria. Verás, la unción es el poder manifiesto del Señor sobre nuestras vidas, en tanto que su gloria es su presencia que cambia y que transforma. La unció no cambia el corazón de los hombres, pero su gloria sí lo hace:
"Porque el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor". (2ª Corintios 3:17-18, énfasis mío).
La unción y la gloria.
La unción es indispensable para la realización del ministerio al que el Señor no haya llamado. La efectividad de dicho llamado dependerá en gran manera del toque de la unción de Dios que tengas sobre tu vida. Pero su gloria, es lo que nos ministra de forma individual, lo que nos llena, nos cambia. Su gloria es su rostro, su comunión e intimidad. Es cuando él comienza a revelarnos sus atributos, su esencia, su carácter, lo que es, lo que hace y lo que siente. Su gloria son sus aspectos más íntimos que él revela a aquellos que se apasionan en conocerle. Su unción es su poder manifiesto para "Pudrir todo yugo" (Isaías 10:27), es su dedo y su mano que sana, libera y bendice (Lucas 9:1-2; 11:20). Para que su unción venga deberás ser lleno de su presencia; pero para que venga su gloria será necesario que aprendas a "morir a ti mismo" (Lucas 9:23; 1ª Corintios 15:31). De hacerlo, descubrirás que la intimidad "desnuda" a la deidad. Mientras que con la unción ministramos a otros, su gloria nos ministra a nosotros. Cada toque y cada encuentro con él son para cambiarnos. Querrás ya no perder tu tiempo en simplezas y bagatelas, sino que desearás estar en plena comunión con el Espíritu Santo, meditando y aprendiendo de su Palabra la que te llevará a conocerle aún más.

¿Tiene Dios preferencias?
No se puede dudar del toque de Dios sobre alguien que ha sido escogido y llamado. Tal persona sobresale de los demás. Por lo tanto, ¿por qué el Señor tocó a estos siervos en particular? ¿Por qué levanto a Abrahán, Moisés, David y a ciertos otros para traer restauración a su pueblo y a las naciones? ¿Veía el Señor algo especial en ellos?
No, estas figuras no eran súper-hombres. Sus vidas quebrantadas y con faltas mostraban esto. Ni tampoco fueron simplemente predestinados a hacer lo que hicieron. Cada persona tiene libre albedrío, escogiendo tanto seguir como rechazar el llamado de Dios.
Considere a Saúl: él fue escogido por Dios, tocado por su mano, y lleno de su Espíritu. El Señor tenía un plan maravilloso para la vida de Saúl. Su intención fue establecerle un trono “eterno.” Sin embargo, Saúl abortó el llamado de Dios. A pesar de la unción de Dios, él se rebeló contra el Señor. Su destino no estaba determinado simplemente porque Dios lo eligió a él.
Cuando Dios escoge a alguien para ser apartado para una obra especial y redentora, él le hace dos llamados a ese siervo. Y en la forma en que el siervo responde a esos llamados determina el poder y la intensidad del toque de Dios en su vida. Primero, está el llamado a subir. Luego, está el llamado a salir. La vida de Moisés ilustra ambos llamados.
  
IV.CONCLUSIÓN:

Necesitamos una y otra vez que Jesús nos toque con su mano poderosa. Aquí aprendemos otra lección bien importante, debemos aprender a permanecer tomados de la mano del Señor confiando que El seguirá a lo largo de toda nuestra vida, una y otra vez dándonos nuevos toques de espíritu, de su gloria.  Dios todavía no ha terminado con tu vida y tiene reservado más toques para ti hoy. Anhelemos ser tocados por el Señor!

jueves, 16 de marzo de 2017

Arqueólogos egipcios y alemanes han encontrado una inmensa estatua de 26 pies (8 metros) sumergida en las aguas subterráneas de un barrio pobre de El Cairo.
La gigantesca estatua del Faraón Ramsés II de 3.000 años de antigüedad, encontrada enterrada en una favela en El Cairo, es aclamada como "uno de los descubrimientos más importantes de la historia".

jueves, 9 de marzo de 2017


domingo, 26 de febrero de 2017



I.Texto Bíblico:

“No vivimos para nosotros mismos ni morimos para nosotros mismos. Si vivimos, es para honrar al Señor, y si morimos, es para honrar al Señor. Entonces, tanto si vivimos como si morimos, pertenecemos al Señor.” (Romanos 14:7-8 NTV)

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. Mateo 16:2425

“{Entonces} Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.” Marcos 10:28 H/El verdadero discípulo deja todo (sus redes, sus posesiones para seguir a su Maestro)

“Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará.” Marcos 8:35

jueves, 28 de julio de 2016





Reconoced que Jehová es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. Entrad por sus puertas con acción de gracias, Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre. Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, Y su verdad por todas las generaciones. Salmo 100:3


Desde los 9 años de edad el Señor me encontró y me hizo suya…La única manera de entrar al tabernáculo, a su presencia es con acción de gracias, reconociendo nuestra condición, así es como llegamos a nuestro Salvador.


Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. 
1 Tes. 5:18
Una persona con un corazón agradecido, conmueve el corazón de Dios.
¿Sabías que dar gracias significa corresponder con gratitud por un bien recibido?

 Los diez Leprosos:  

    Esto es lo que vemos en Lucas 17:11-19, la Biblia nos habla sobre la historia de los diez leprosos. La lepra es una enfermedad que deforma completamente al ser humano. En aquellos tiempos, tener lepra, era repugnante; la persona era expulsada y tenía que salir fuera de la ciudad para evitar el contagio de las personas a su alrededor.

Estos diez leprosos, tal vez tenían años sin ver su piel sana sin úlceras; años sin sentir ese olor putrefacto causado por la misma enfermedad, hasta aquel día cuando Jesús pasó por su ciudad.

Después de clamar a Jesús por compasión, el Señor Jesús hizo el milagro y ellos recibieron la sanidad, mientras se dirigían a ver los sacerdotes para hacer ofrendas por su purificación. ¿Te imaginas ese momento? ¿Ver su piel totalmente sana y limpia instantáneamente? Pero aunque los diez hombres recibieron la sanidad, solamente uno regresó a donde estaba Jesús para darle las gracias. ¡Qué pena por los nueve, pero que alegría por el uno que si fue agradecido! Veamos las características de ese corazón agradecido:

A.      Inmediatamente Buscó a su Sanador. El hombre reconoció a Jesús como su Sanador y por esa razón se regresó a encontrarle en el camino. Él pudo haber decidido ir a buscar a su familia, amigos que tal vez tenía años sin verles, pero no, él prefirió buscar a Jesús. ¿Por qué? Porque quería darle gracias y reconocerlo como su Sanador y Salvador. Esto nos habla que la búsqueda del Salvador, del Sanador es personal. Los nueve se fueron para sus casas, no buscaron a Jesus, fueron malagradecidos, fueron sanos pero no salvos. Cuando tenemos un corazón agradecido, dejamos nuestras sendas antiguas de pecado y egocentrismo y buscamos al Maestro.

B.      Inmediatamente Comenzó a Alabar a Dios. V15 “volvió glorificando a Dios a gran voz..”
Este hombre no se contuvo, su corazón gritaba, tal vez con danzas y cantos, la inmensa gratitud por recibir la sanidad. Ya no era esclavo de esa horrible enfermedad, ahora era libre para disfrutar una nueva vida. Ya no había más razón para duelo, el tiempo de la fiesta con Jesús había comenzado.    Cuando le damos gracias a Dios reconocemos su bondad. Ud cuando le da gracias, ud le está diciendo, Dios eres bueno. A través de la alabanza, la alabanza reconoce la grandeza de Dios. Si ud. Le alaba con todas las ganas, ud reconoce que ud. Tiene un Dios grande. Cuando lo adoramos reconocemos su santidad.

C.      Inmediatamente Se Humilló. Cuando este hombre encontró a Jesús, dice la Biblia que él, “cayó rostro en tierra a los pies de Jesús” (V.16) y le dio las gracias. No importó la multitud a su alrededor ni el qué dirán, pero se postró en humillación reconociendo que Jesús era Dios.

D.     Jesús no sana su cuerpo sino su alma, su corazón y le ofrece salvación eterna. “Y le dijo, Levántate, vete; tu fe te ha salvado.”

Jesús, después de ver como este hombre se acordó de Dios, preguntó, “¿Acaso no quedaron limpios los diez? ¿Dónde están los otros nueve? ¿No hubo ninguno que regresara a dar gloria a Dios?”

Pareciera increíble que estos nueve hombres se hayan olvidado de dar gracias a pesar de ser liberados de la muerte. 

Así sucede hoy día con la mayoría de la gente que recibe tanto de Dios, desde la vida, la naturaleza, sobre todo, le ofrece salvación, sanidad en Cristo; pero no son agradecidos.  Es tiempo de volvernos a Dios y ofrecer una ofrenda de gratitud por todo lo que El ha hecho por nosotros.  

Te invito a que en este momento, eleves una oración de agradecimiento a Dios y puedas tener la actitud de este hombre que estuvo enfermo, una actitud de gratitud hacia el Maestro que toco no solo su cuerpo sino su vida.

Dios te bendiga,

Maritza Cartín

jueves, 24 de marzo de 2016


No me mueve, mi Dios, para quererte 

el cielo que me tienes prometido, 

ni me mueve el infierno tan temido

para dejar por eso de ofenderte.


Tú me mueves, Señor, muéveme el verte 

clavado en una cruz y escarnecido, 

muéveme ver tu cuerpo tan herido, 

muéveme tus afrentas y tu muerte.


Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera, 

que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
 
y aunque no hubiera infierno, te temiera.


No me tienes que dar porque te quiera, 

pues aunque lo que espero no esperara,

lo mismo que te quiero te quisiera.
Anónimo

Precioso poema que a mis oídos ha llegado desde niña, pues mi madre lo declamaba y aún lo declama con un intenso amor por ese Cristo crucificado.

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Acerca de Maritza

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Soy una mujer sencilla que disfruta cada momento de su vida. Mi todo en la vida es El, Jesús y de ahí en adelante amo a mi familia y todo lo que Dios me ha dado. Desde muy jovencita sirvo al Señor como Maestra y Evangelista de la Palabra de Dios. Mi anhelo profundo es impactar al necesitado, al pecador para mostrarle una nueva vida en Cristo Jesús. Además de llegar al pecador siento una gran necesidad de ayudar a todos aquellos que al igual que yo, emprendieron esta carrera del cristianismo pero por diferentes circunstancias se han quedado resagados en el camino.

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